Seguro que ya sabéis que los microorganismos tienen un papel fundamental en la industria alimentaria. Es evidente que aquellos que son patógenos o alterantes deben controlarse principalmente para evitar problemas sanitarios, aunque también hay que considerar otras consecuencias negativas para el sector (como las pérdidas económicas derivadas de la retirada de productos del mercado y/o la pérdida de confianza de los consumidores). Pero por otro lado están todos aquellos microorganismos que permiten transformar materias primas de origen animal o vegetal, como la leche, las harinas de cereales o los zumos de frutas, en alimentos como yogures, quesos, pan o sidra.
Estos son sólo algunos ejemplos de productos alimentarios obtenidos gracias al metabolismo microbiano, y para estudiar este metabolismo y ensayar fermentaciones a pequeña escala ( con el objetivo de producir no sólo alimentos, sino también enzimas, ácidos orgánicos, vitaminas, aminoácidos y otras sustancias de interés para la industria alimentaria) se utiliza los biorreactores de laboratorio. Podemos definir un biorreactor como un sistema que nos permite hacer crecer un cultivo microbiano sobre un sustrato determinado, controlando todas las variables que influyen en su desarrollo ( temperatura, pH, concentración de oxígeno…).

En nuestras instalaciones disponemos del equipo que podéis ver en la imagen y esta semana hemos estado poniéndolo a punto para las prácticas que realizaremos con el alumnado de 2º de PCIA, en distintos módulos del curso. En las fotos que siguen podéis ver nuestro biorreactor haciendo yogur, y la gráfica dónde se muestran los valores de consigna de: agitación, pH y temperatura
Y más tarde, empezaremos repasando los conceptos básicos de la biología molecular y el material genético, para llegar a entender como se crea una planta modificada genéticamente o el fundamento de procedimientos habituales ya en los laboratorios de biotenología como la electroforesis o la PCR.


